CRÓNICAS DE ORPHEN

¡PANDORA: MUESTRAME TU PODER!

 

Una vez finalizadas las cirugias y bautizada la cabalgadura, había que continuar con el rodaje y ¿qué mejor lugar para lograrlo que en  la autopista del Maipo?, así que planié una rodada con el César para conocer de ¿qué era capaz la Pandora en la carretera?...Por lo  que cargue combustible y me dispuse a probarla.

 

Llegó el amanecer y la ansiedad de conocer el potencial del motor de 249cc en V; me recorrió todo el cuerpo...Me equipe y me puse mi confiable casco ARC, pasé a buscar a mi camarada y enfilamos por Vicuña Mackenna hacia el sur, giramos en Domingo Tocornal y entramos a la autopista...Hasta ahí todo iba muy normal...Aceleré y ocupe la quinta velocidad hasta los 80 km/hr tal cual sugería el manual...Eche un vistazo por los retrovisores y poco a poco la silueta de la Renegade plateada de mi camarada fue disminuyendo de tamaño, producto de mi velocidad...Seguimos así por un rato hasta llegar a la entrada del peaje donde paramos a tomar algunas fotos como estas, de echo son las primeras  que me saco conduciendo a la Pandora:

 

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Yo pagué los peajes y pasando el cruze de San Bernardo, aumente la velocidad a 90 km/hr que era el límite de la Morrigan antes que su corazón monocilíndrico comenzara a vibrar; ahora más, en el caso de la Pandora, iba rápida y recta como una flecha...Incluso ni el viento me complicó porque mi máquina se mantenía firme y balanceada a esa velocidad...Baje la velocidad para darle tiempo al César de recortar un poco la distancia...Llegamos al cruze de Paine y entre a una larga recta, mire a mis alrededores y no habían vehículos, por lo que le dí al puño de gas y replique: ¡PANDORA MI AMOR MUESTRAME TU PODER! y no pasaron ni tres segundos y aceleramos de golpe a los 100 km/hr y después de unos segundos, llegamos a los 120 km/hr y siendo sincero no recuerdo ningún tipo de vibración en el motor, ni en ninguna otra parte...Lo único de que logre percatarme es que me incomodaron los estribos y hubiera preferido llevar unos reposa-pies; porque a esa velocidad era como si llevara un ladrillo sobre cada pierna, en tanto;  el motor lo sentí forzado y creo que se debió al diámetro demasiado grande de la catalina...Lo demás fue goze, beneplácito y fruición corriendo temerariamente por la autopista y;  vaya que llegué rápido a Champa.

 

Una vez en Champa; nos separamos con el César y cada uno regresó por su cuenta a casa...En mi caso tome la autopista de regreso y antes de llegar al peaje, torcí hacia el este y tome la ruta que pasa por Buin-Pirque y salí a Puente Alto, y puse a prueba a la Pandora, por subidas, bajadas, curvas descendentes, agua, tierra, algo de gravilla y barro, hasta que regresé a casa, bastante acalorado pero feliz de marcar 130 kilómetros en la primera prueba de campo.

 

Semanas después planificamos otra salida, pero esta vez sería hacia el Cajón del Maipo, para probar el comportamiento de la muñeca en el Toyo y luego en la cuesta del Alfalfal...La idea era saber "que tan buenas eran sus uñas para aferrarse en las cuestas"; y, más; ella no me decepcionó...Entramos a Las Vizcachas y de ahí hasta el camino que conecta Pirque con la G-441...Baje un poco la velocidad y me metí de lleno al mar de curvas de esa ruta, ahí practique el balanceo inclinando la motocicleta y mis piernas para conseguir una especie de efecto de "aerofreno" al girar a la derecha o la izquierda...Esto sumado a los pocos vehículos que circulan por ese tramo, hacen de la experiencia un verdadero placer...Salimos del Toyo y regresamos por el camino principal hasta entral al Alfalfal...Al principio me fuí adelante y después el César, le dió al puño de gas y me sobrepaso...Entramos a una zona de curvas y luego nos enfrentamos de lleno a la imponente cuesta "lOS MAITENES"...En ese tramo, nos dejamos llevar por un arranque de sensatez, bajamos la velocidad y le dimos a los "cambios de fuerza", claro que con el beneficio de una catalina más grande y un segundo cilindro, me basto, abordar la cuesta sólo con el cambio mixto...Seguimos adelante y después entramos a un mirador y nos detuvimos por una que otra foto, como se muestra más abajo:

 

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 Descansamos unos momentos comimos algo y de ahí seguimos sin escalas hasta la central del Alfalfal, ahi admiramos el paisaje y compartimos experiencias con un motoquero de una Regal Raptor 350 y tomamos más fotos como se muestra más abajo:

 

 

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Termino la sesión fotográfica y emprendimos el regreso hasta que entramos a un claro a descansar, beber una gaseosa y reflexionar sobre la salida de prueba; estábamos en eso hasta que apareció un veterano motoquero sobre una Aprilia 650 color gris-plata y con el conversamos tupido y parejo por horas...Luego se despidió junto a su señora y en un cordinado movimiento apoyo los 200 y tantos kilos de moto en la pata de apoyo y giro en un sólo movimiento...La impecable maniobra, demostro nuevamente que para girar una moto grande no se requeriere tanta fuerza, sino más bien, bastante técnica y supongo que eso lo entregan los años...Más nosotros neófitos todavía, agradecimos que nuestras cabalgaduras pesaran menos de 260 kilos y ocupando todavía más fuerza que técnica volvimos al asfalto.

 

Ya casi entrada la tarde, volvimos del  Alfalfal hacia el camino principal, hasta salir del Cajón del Maipo, cruzamos Las Vizcachas y después de avanzar un poco llegamos a Av. La Florida y nos vimos inmersos en un taco para nada despreciable...El César se abrió a la izquierda y quedó en medio de una columna de autos, más yo seguí por la derecha y quedé detrás de un camión de 3/4...El camión avanzó perezosamente por la vía y yo intente rebasarlo pero con tantos autos por la izquierda, no tenía espacio para circular; hasta que en ese momento, el camión tomó velocidad y yo le dí al puño de gas; para no quedarme atrás, tomé velocidad y el camión del demonio se detuvo bruscamente, a mi no me quedó otra que frenar en seco, apretar las piernas al estanque y esperar lo mejor para tratar de recuperarme de la ronceada de los neumáticos...Más en ese momento, la Pandora me mostro todo su poder en el frenado, y, aunque el disco chilló con la violenta maniobra,  la Pandora  ni siquiera se ronció, sólo clavó el neumático al asfalto y yo salí bien parado de la maniobra, ante la mirada atónita del César...Luego de tamaña demostración de frenado de emergencia, cruze hacia el oeste y le hice una caricia a la Pandora diciéndole: ¡mi amor eres muy poderosa! y regrese a casa, conociendo el potencial y poder de mi amada Pandora. 

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