CRÓNICAS DE ORPHEN

LA MORRIGAN Y LA PANDORA...

 

A pesar de tener una agenda pesada en el trabajo, generalmente me quedaba algo de tiempo para mi paseo semanal a Lira para salir a presumir  a la Pandora y acariciar a la bella y voluptuosa GV AQUILA250 I  (como se muestra mas abajo) y hoy; no era la excepción …Estaba en eso; cuando sonó mi celular y cual seria mi sorpresa al escuchar al Amador, el dueño de la Morrigan, el cual pedía mi ayuda porque la moto no encendía…Así, que cual responsable y buen servicio de postventa, le agende una hora para ir a visitarlo.

 

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Llegó la fecha agendada y monte a mi amada Pandora para ir a ver a “mi ex” (mi fiel Morrigan; la que me hizo el motoquero que soy), después de transitar un par de calles, llegué a un complejo de departamentos y salude a mi camarada…El me señalo con espanto que la moto no encendía ni con la partida eléctrica ni de patada…Le cambio la bujía y le revisó la batería y la muñeca de metal se negaba a encender…Más yo; concienzudamente revise la batería, el filtro de aire, la bujía y hasta el fusible del sistema eléctrico y según yo todo funcionaba bien…Mire el estanque y encontré un concho de combustible, luego la mamá del Amador me señalo que la moto estuvo parada por más de 20 días y yo me dije para sí: “eso explica porque está tan empolvada la pobrecita”…Miren la foto y se darán cuenta de lo que digo.

 

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Tras un segundo examen, supuse que podría ser la batería, pero las luces y la bocina funcionaban bien por lo que descarte la hipótesis y aposte por el carburador que debía estar obstruido por el sedimento del estanque…Le saque combustible a la Pandora y se lo puse a la Morrigan…y le di con el encendido de patada hasta que me canse y  la odiosa de la Morrigan seguía inmutable en su letargo…Le saque la batería a la Pandora y se lo puse a la Morrigan y después de un par de intentos, la “bella durmiente de metal” despertó de su profundo sueño con un profundo ronroneo de motor a 2000 rpm…Deje que el motor se calentara  y el aceite recorriera sus entrañas y la saque a desperezarse.

 

Volver a montar a la Morrigan fue un suceso, porque la encontré muy alta, mas pesada y con los manillares mas extendidos y abiertos hacia delante y el motor monocilìndrico no tenía la misma respuesta ni en potencia ni en velocidad que la Pandora, además al frenar tenia cierta tendencia a roncear la rueda delantera, pero de que seguía teniendo su silueta voluptuosa y elegante, la tenía y; luciendo sus cuatro tubos de escapes cromados la hacían parecer perfectamente una 250 con motor lineal…La corrí por Vicuña Mackenna y regresé al departamento del Amador…ahí le cambie el aceite, limpie el filtro de aire, le hice un reapriete general y le lubrique la cadena…Le puse la batería original y le dì con la encendida de pata y el motor encendió en el acto. Le puse la batería a la Pandora y regrese a casa.

 

Pasaron unos días y volví a recibir otro llamado del Amador diciendo que la Morrigan no encendía y que las luces no encendían…Esta vez, no fui con la misma prestancia, porque ya le había echo andar la moto y al parecer mi camarada no había “ensayado el truco del encendido de patada”…Llegue allá le dì con la pata unos minutos y la Morrigan despertó de su sueño…Pero lo que me extraño fue que ninguna de las luces encendían y  eso sólo apuntaba a un problema eléctrico…Por lo que le sugerí que fuera al taller de CLASE C por un diagnóstico…El Amador asintió y mientras iba por el casco yo les tomé esta foto a la Pandora y la Morrigan juntitas las dos..(como se muestra màs abajo).

 

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Marqué la ruta y mi camarada me siguió hasta donde pudo; lo digo porque el último tramo lo hizo empujando a la Morrigan…Llegamos al Clase C y después de  unas revisiones, el diagnóstico fue lapidario…La bobina ya no funcionaba y la solución era comprar una bobina nueva o mandar a embobinar toda la pieza…El Amador optó por lo segundo y la Morrigan la entraron al taller…Días después mi camarada me volvió a llamar diciendo que el embobinado había sido todo un éxito y que se estaba aprontando a dar su examen de conducción para “conducir con  las de la ley” como se dice.

 

En conclusión diré  que me agrado volver a ver a mi amada Morrigan y  conducirla; además le dì una mano al Amador el cual recién se está iniciando en este mundo de las motocicletas y yo tuve la oportunidad de juntar a mis dos muñecas de metal, la Morrigan y la Pandora...Sòlo espero que mi camarada trate bien a la Morrigan, porque ella todavìa tiene mucho que dar.

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